Un jardín con muchas flores y árboles en los hospitales tienen mucho poder de sanación en los pacientes que ayudan a mejorar la calidad de vida y especialmente a los que permanecen en cuidados por largos periodos. El Instituto Nacional de Salud del Niño-Breña (INSN), líder en pediatría, que acoge a diario a decenas de menores, tiene un hermoso rosedal cerca del servicio de Emergencia y uno de los encargados, Oswaldo Bazán, nos cuenta todos los secretos de su cultivo y florecimiento.
Cabe recordar que en la Edad Media los
monasterios, que eran centros hospitalarios, sus jardines brindaban seguridad a
los enfermos en su recuperación con la contemplación y el olor de sus bellas
flores y también disfrutaban de la sombra debajo de los árboles.
En el INSN, Oswaldo Bazán, quien se dedica a la
jardinería más de 30 años, se encarga del cuidado de los árboles y flores. Lo
encontramos en plena faena realizando la poda de las hojas y tallos de las
clavelinas de colores lila, rojo, blancas, rosadas que están sembradas en el
patio principal del nosocomio para que luzcan radiantes.
Luego, nos llevó al jardín que está ubicado
frente al servicio de Emergencia donde las rosas están en pleno florecimiento y
en una semana lucirán bellas para la admiración de los visitantes y de los
pequeños pacientes. Las rosas son de color rojo, amarillo, blancas y rosadas. En
otros espacios del hospital también hay flores como dalias, geranios y cucardas.
“Para que las rosas florezcan se le tiene que
sembrar con mucho amor y dedicación. Se prepara la zona de cultivo a base de
una mezcla de abono, aserrín y urea que es la vitamina para las plantas. Se le
brinda mantenimiento todos los días como es el riego y la poda de las hojas
secas. En el verano se le riega cuatro veces a la semana mientras que en la
época de invierno es en menor frecuencia”, manifestó Bazán.